HISTORIA DE VEJO Y LA CASA
Accedemos a Vejo después de cruzar el puente sobre el río Quiviesa. A pocos metros de este puente, encontramos una fuente muy especial: Valdemaría, que da nombre a nuestra casa rural. La fuente emana de un manantial cuya temperatura dicen es -2 grados, pero son mitos del pueblo. Podemos constatar que se trata de un buen refrigerio para los calurosos días de verano.
El pueblo de Vejo basa su economía fundamentalmente en la ganadería y la agricultura. Los lugareños no han perdido sus costumbres, lo que permite disfrutar del sabor auténtico del pueblo: rebaños de ovejas, vacas, panales de miel, etc.
Para quienes quieran indagar un poco en la historia, podemos decir, que el fenómeno de la emigración hacia diversos países de Centro y Suramérica, que se produjo de forma generalizada en muchas regiones españolas a finales del siglo XIX y principios del XX, tuvo también su repercusión en la comarca de Liébana. Por este motivo podemos encontrar en la zona diferentes ejemplos de la denominada “arquitectura indiana”, como es el caso del edificio que alberga nuestra “casa rural”.
Dentro del pueblo podemos encontrar otras construcciones realizadas por los indianos o con ayuda de ellos, como es la Iglesia Parroquial (edificada en 1.950), el edificio de la escuela (levantado en 1.920), o el trazado de la actual carretera de acceso al pueblo. Todos ellos conservan sus placas de reconocimiento y agradecimiento a los indianos por las ayudas prestadas.
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